19/10/10

Siempre queda una ultima palabra.

Y ordenando, ordenando, veo que anda por algún lugar, por algún rincón, por alguna sabana, por algún cajón, esa carta que nunca te di. Una hoja en blanco, doblada, con un corazón una D y una B y una fecha... Siete de Octubre de 2009. No hacia falta decir nada. No hacia falta hablar, ni llorar, ni gritar: Ya había pasado, ya se había ido, ya estaba borrado. En vano seria intentar explicar algo, no había palabras, ni en el papel ni en mi, y no seria necesario tampoco. La sensación se sentía en el aire. Sensación de haberle puesto un punto final a un cuento en el que nunca hubo ''final feliz'', sensación que ya no duele. Sensación que ya no vive, ya no siente.
Mas de una vez me toco cuestionarme 'Por-que', supongo que era inevitable. Mas de una vez sentí no merecer nada de eso. Era casi por inercia, pensarlo, culparme, odiarme, llorarte. Y así, y así pasaban trescientos sesenta y siete días. Días que no terminaban mas, días que no podía dormir, días en los que ya no pensaba, en los que ya no dolías, días que con cada lluvia y con cada viento se iba ese ''nos vamos a ver mas seguido'' (ese mismo año lo deje de ver) y ese mismo año deje de creer en palabras y empecé a exigir hechos. Y cada miércoles iba doliendo un poco menos, supongo que esa era la idea. Cicatrizar pero nunca eliminar. Y tiene lógica, no suprimir cicatrices del pasado te hacen saber que el pasado fue real, fue vivido, fue feliz, fue pisado o fue enterrada, fue sonrisa o fue llanto. Pero fue, fuiste, fuimos. Y en días como hoy encuentro el error, el error eras vos, era tu persona. Era mi exceso de confianza y tu falta de capacidades para sentir, para sentir cosas que no sean malas. Definitivamente, no creo que haya cosas buenas en vos, al menos no para conmigo. Y es una lastima.
Era un sábado nueve de Octubre, y ya habían pasado los trescientos sesenta y siete días, sin embargo supe reconocerte entre tanta gente. Seguías ahí, resaltando entre los demás por algún curioso motivo que no logro resolver, seguías ignorando la realidad. Una realidad que fue y ya no era lo que solía ser. Y entonces era cuando mi frase de ''la gente no cambia'' tenia sentido. No cambiabas. Y me hago a un costado, porque ya lo había hecho hace tiempo. Acepte. Supe aceptar. Supe suprimir, olvidar, quedar tan vacía, tan sin nada. Ya había pasado el momento para amar, había pasado el momento para odiar, había pasado el momento de llorar, el momento, el ultimo momento. Ahora ya no me quedaban expectativas al respecto, ni buenos ni malos deseos. Solo la sensacion de saberme conforme; realizada y un proceso terminado. Ya no había mas caminos que me llevaran a vos. Ya te había sacado para siempre de mi. Aprendía, me resignaba, olvidaba, ME LIBERABA.


(Guardate las ganas de volverme a buscar. Guardate las palabras porque no sos ni la mitad del hombre que te gustaría ser. Gritarte en la cara, putearte, no callarme, hacerte saber que eras/sos un forro, hijo de puta que nunca va a valorar nada de lo que tiene, porque todo lo bueno que tenes lo reciclas como si la gente en tu vida fuese mierda, basura, como si fuésemos todos una manga de inservibles, eso que sentí yo algún día lo vas a sentir vos, y mientas tanto me liberaba, me iba a la mierda, te gritaba, me liberaba de tu ser.)

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