17/9/09

Nunca me arrepentí nada. Hasta hoy. Hoy pensé en varias cosas, que si las hubiese pensado dos veces no las hubiese hecho. E hise la siguiente cuenta:
- de no haberme comprado el vestido plateado, ahora tendría $135 más para el viaje.
- de no haberme hecho un aro en el ombligo (por puro capricho) ahora tendría $100 más para el viaje.
- de no haber metido a un cualquiera en casa ahora tendría $250 más para el viaje a Tandil.
En resumen: ahora tendría $485, es decir, la mitad de mi viaje.
Hoy es Jueves. Y el Lunes tendrìa que irme a dicho viaje. Pero el problema es que todavia no se si voy. ¡Y estamos a cuatro dias! Y pensar que un quilombo desencadeno a otro, y ese mismo a otro despuès y asi sucesivamente. Traigo y llevo problemas a donde voy. Parece que esa es mi funcion. No se quien soy, y sin embargo me canse de ser. No se para donde voy, tampoco, y sin embargo, ya me canse de caminar. Me canse de buscar donde no hay. O directamente, me canse de buscar y que no haya. Me canse de romper reglas, de desafiar al que me enfrenta, me canse de mis caprichos, me canse de nunca lograr resignarme. Me canse de que nunca nada sea suficiente. Me canse, me canse de no intentar por miedo a fracasar. Me canse de que nunca nada alcance. Me canse de esperar. Me canse de cansarme.

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