14/8/09
Lo habíamos pasado bien. No había otra explicación. Me sentí una prostituta, esta tal punto de creerme ese papel; pero tenía claro que era ilógico pedir algo más de él. Tenía en claro la situación. Y esta vez no me iba a volver a equivocar. No, no iba a ser tan masoquista... sabía que pedirle amor a alguien así era como pedirle peras al olmo. En casos como este debía ser fría y calculadora, fuerte y pensante. Esta vez no podría abrirle la puerta a una ilusión, al fin: pude pensar con la cabeza y no con el corazón. Pero eso no cambia las cosas, me sentí una prostituta, me sentí un vaso vacío, con el sólo pensar que eso no era amor. De todas formas, yo tampoco pedí amor. Pensé y pensé. Y volví a sentirme PUTA, como si me hubiese pagado con esos quince pesos de los patys, la coca y el Dr. Lemon con Vodka. No pude evitar sentirme gente y no ''persona'', pero al final de cuentas la gente se la pasa haciendo cosas como estas.
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