Agarrame. Sacudime fuerte. Golpeame. Pegame. Lavame la cabeza. Cambiame. Mirame. Gritame hasta ensordecerme y saca todo lo que tengas para decir, que atenta yo voy a escuchar. Y dime que ya no necesitas ni siquiera escuchar mi voz susurrandote las buenas noches. Convénseme que mis te quieros ya no te quitan la respiración. Convénseme de que nunca te fuiste porque nunca has estado. Pero hazlo cara a cara. Y yo dejo libre a tu alma.